¿Los probióticos son seguros?

Ya hay muchos indicios que apuntan a que la siguiente revolución en medicina y prevención de la salud serán los probióticos. Durante los últimos años, tanto los estudios sobre sus usos y beneficios en la salud como su conocimiento por parte de la población ha ido creciendo, aumentando en popularidad rápidamente.

Ahora ya tenemos mucho más extendidas costumbres como que, tras la toma de un antibiótico, se nos aconseje complementarlo con un probiótico promoviendo la recuperación del equilibrio de la microbiota intestinal. Pero aun hoy hay muchas dudas alrededor del producto, ¿por qué?

Los probióticos están formados por bacterias u hongos, dos tipos de microorganismos que hasta hace poco se consideraban, por norma general, como patógenos y perjudiciales. Ahora sabemos que existen determinadas especies beneficiosas para nuestra salud con funciones clave y múltiples efectos positivos. 

Sin embargo, aún hay muchos mitos y prejuicios a su alrededor, por lo que hoy vamos a ayudarte a resolver esta incógnita.

¿Son seguros los probióticos?

Para empezar, debemos hacer una aclaración y es que, para que un probiótico sea catalogado como tal, la cepa probiótica que lo compone debe ser beneficiosa y no nociva o tóxica para nuestro organismo. Los estudios apuntan a una clara escasez de efectos adversos en su toma, mientras que existe una amplia (cada vez mayor) evidencia científica que avala su uso en prevención de enfermedades.

La parte más importante de un probiótico es su composición. Es importante fijarnos en la cepa probiótica que la forma y en dos aspectos de ella: su aval científico en cuanto a usos y el beneficio que se pretende conseguir. Como siempre decimos, las cepas probióticas se enfocan en patologías concretas. Para saber el probiótico más adecuado en tu caso, primero necesitas saber qué problema quieres solucionar y qué cepas pueden ayudarte. 

En resumen, el empleo de este tipo de productos es seguro en general dentro de la población. No obstante, se debe usar con precaución en aquellos sectores de la población que sufren patologías graves o algún tipo de inmunodeficiencia. Lo mejor es que, si perteneces a alguno de estos grupos y tienes dudas al respecto, acudas a tu médico de cabecera para que pueda aconsejarte según tu caso después de revisar la evidencia y estudios de la cepa en cuestión.

Aún queda camino por recorrer en el sector

No todo es color de rosa. En el mercado, actualmente, podemos encontrar algunos productos sin la evidencia suficiente ni estudios de calidad y que, por lo tanto, puede que no proporcionen al consumidor los resultados esperados. Esto ocurre porque los probióticos NO son medicamentos y no necesitan prescripción médica, por lo que no se rigen por la misma normativa y no están sometidos al nivel de exigencia por el que pasan los medicamentos antes de llegar al mercado.

La lucha del sector en España, con asociaciones liderándola como la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP), de la que Biotical -el laboratorio que está detrás de la línea de probióticos Probactis®- forma parte, tiene como objetivo que todo el sector se rija por las mismas directrices, apostando por una mayor evidencia científica e inversión en estudios independientes. 

En Probactis® nos aseguramos de cumplir con este requisito esencial y todos nuestros productos cuentan con evidencia científica. Como marca, nos diferenciamos por el uso de cepas específicas enfocadas en patologías concretas.

Para una mayor tranquilidad, confía en marcas fiables como Probactis®. ¡Descubre nuestra gama de probióticos al completo!

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